De esta manera, el proceso de realización audiovisual se convierte entonces en juego, en magia e imaginación para crear, para aprender y para enseñar, de forma comprometida, lúdica, responsable y divertida, donde todos ponen en práctica los lazos de solidaridad y ayuda muta al trabajar en equipo, en comunidad, como es la única manera de hacer cine y video.
Por lo expuesto es que “Semillas de cultura” ha sido un movilizador de procesos interculturales, ha puesto al arte como factor de desarrollo, ha logrado que la producción realizada por los niños, niñas y jóvenes sea reconocida y valorada al interior de la comunidad, así como a nivel nacional e internacional y se considera una propuesta de alta calidad, innovadora y creativa, que ha considerado y desarrollado los temas bajo los criterios de interculturalidad, cuidado del medio ambiente y genero.